EL MALESTAR (WORK IN PROGRESS)
La idea de Work in Progress (WIP) es interesante. Implica un trabajo en
desarrollo al que le falta llegar a un final concreto, un trabajo de depuración
sobre los materiales o un primer armado de un proyecto (o una combinación entre
cualquiera de esos factores). Habitualmente, a no ser en los festivales en los
que se ofrecen premios para terminar este tipo de trabajos, no suelen exhibirse
públicamente. Sin embargo, hay algo de pertinencia y de acierto en exhibir el
material que compone una versión posible de El Malestar. Más que una búsqueda
de una formulación definitiva de la película –que podría derivar la exhibición
en una suerte de testeo público-, parece querer transmitirse una esencia que
subyace en el documental.
Si la idea del WIP implica la posibilidad de la desprolijidad, del
desajuste de algunos elementos, de una inestabilidad, esos elementos se
trasladan de manera positiva al documental. Hay una coincidencia entre forma y
contenido notable: el malestar como elemento retratado en el documental también
es un proceso continuo en construcción, y por lo tanto sufre las mismas
inestabilidades de la forma que los contiene. El malestar subyace como una
sensación que se va desarrollando como característica de la sociedad argentina
de los últimos años: la represión que evoca las jornadas del 2001/2002, la
ausencia o precariedad del trabajo, las marchas de apoyo “republicano” a
Mauricio Macri, las luchas del colectivo de mujeres por el derecho a decidir
sobre sus propios cuerpos, más que señalar situaciones, se enlazan como un
clima de época que oscila entre el enrarecimiento y la lucha. Situado en ese
espacio, El Malestar supera las aparentes limitaciones que provienen de
cualquier trabajo en desarrollo para potenciar justamente esas herramientas y
ponerlas al servicio del documental. Es esa inestabilidad y la ausencia de
cierre la que hace de El Malestar, más que algo inconcluso, un reflejo de la
forma en que tanto el malestar como la lucha deben persistir en el tiempo.