lunes, 28 de noviembre de 2016

INÉDITOS III

Año 2003.
Me anoto en un curso de crítica de cine que da Diego Trerotrola en el Rojas.
El curso está bueno y lo que tiene de interesante es la posibilidad de escribir crítica sobre alguna película que hayamos visto.
Había visto en el Bafici de ese año un par de películas de Nobuhiro Suwa.
"H/Story" me había dejado en un estado extraño, no terminaba de entender qué era esa película. Evidentemente me dejó pensando durante algunos meses, porque terminé escribiendo mi primera crítica para ese curso sobre esa película.

F/ASTIDIO

H/Story
Dir:Nobuhiro Suwa
2001. 
110'


Una cosa es,habrá que tenerlo en claro,una remake. Una cualquiera de las que suelen llegar a la cartelera de vez en cuando. En ellas se busca presentar como nuevo algo ya probado, eliminar cualquier atisbo de riesgo amparadas en un antecedente que quizás el espectador no conozca, pero que en definitiva no importa. No hay ninguna pregunta en esos films alrededor del mismo hecho de la repetición. Otra cosa es cuando el cine pone en cuestión la posibilidad de realizar una remake. Y allí es donde empiezan los problemas. 
Un primer antecedente ilustre de esta tendencia es el "Psycho" de Gus Van Sant, intento suicida de rehacer exactamente igual la homónima de Hitchcock. Otro antecedente es la "Irma Vep" de Olivier Assayas. La diferencia radical entre ambas es que allí donde Van Sant avanza hasta concretar la copia, la de Assayas tematiza sobre la imposibilidad de rehacer lo que ya está hecho. Las dos avanzan sobre la repetición,es cierto,pero la americana hace que esta lleve,irremediablemente,a la comparación con su antecedente y,lo que es peor,hacia el tedio. Mientras tanto,la francesa,a través del personaje del director,llega a la conclusión de que cualquier esfuerzo es en vano,y que solo queda hacer algo distinto, aunque más no sea destruir las imágenes como tales, descomponerlas en otras que ya no tienen nada que ver con lo filmado.  
"H/Story" guarda una relación mucho más directa con el film de Assayas. Desde la idea misma, en tanto se trata de directores que intentan rehacer una película con características al borde del mito. Y también por el lugar que en ella ocupan sus actrices principales -en "Irma Vep",una actriz oriental viaja a Francia para rehacer "Les vampires"; en ésta,una actriz francesa viaja a Japón para una nueva versión de "Hiroshima mon amour"-. Pero ambas películas están unidas por la misma problematización, por la misma necesidad de replantear los mecanismos de la reiteración.
La repetición no está simplemente planteada en el sentido de volver a hacer una película, sino en la manera en que ésta se realiza. Existe hacia dentro del film y no solamente como mecanismo externo. Por esa razón, la película de Suwa se detiene largamente en escenas que se repiten,una y otra vez,pero sabiendo la dificultad de encontrar en alguna de ellas un efecto conclusivo. En lugar de encontrar en la repetición una versión mejor, lo que aparece es siempre un desgaste mayor,  una sensación de que eso que vemos en pantalla en algún momento puede explotar y desperdigar los restos en cualquier dirección.
Y el desgaste en la película de Suwa es el rostro de Beatrice Dalle. Todo su cuerpo,sí,pero fundamentalmente su rostro. La luminosidad de ese rostro en las primeras escenas se irá transfigurando hasta convertirse, cada vez más,en la expresión del cansancio, de esa rutina que la aplasta,que la niega. Hay un momento que es crucial para entender el sentido de toda la película y es la repetición que parece interminable de la escena en el restaurant. Beatrice intenta repetir las líneas de diálogo que se le van escapando hasta que finalmente la escena queda inconclusa: no hay forma de salvar una situación que,ya en ese momento, no tiene ningún retorno. "Es horrible,te estoy olvidando", dice Beatrice en un momento,y antes que una referencia a su interlocutor e incluso a esos diálogos,parece estar refiriéndose a sí misma,a lo que hace a su presencia en ese lugar. En ese punto, sobre lo que el personaje comenzará a insistir es sobre la imposibilidad de comprender el sentido,ya no solo de la escena,sino de la película toda, convirtiéndose en una especie de portavoz del problema de la repetición. "Hiroshima mon amour" es,a esa altura del film, un guión que un director todavía insiste en filmar sin efectuarle ningún retoque, despojando en ese mimso movimiento, de cualquier referencia posible a los actores. El problema está en que la rutina de la repetición a la que especialmente Beatrice es sometida, implica por un lado repetir un texto que se siente como ajeno -en el sentido de que es un texto intocado de 60 años antes- y por otro lado, encontrarse con la ausencia de referencias sobre las cuales basarse para superar esa ajenidad.
La degradación en el rostro de la actriz encuentra un correlato directo en la forma en que se plantean las escenas en el film de Suwa. Hay una continua sensación de agobio transmitida desde la tendencia a oscurecer las escenas, a desarrollarlas en ámbitos cerrados, casi claustrofóbicos. Como en la anterior "2/duo", donde las paredes de un departamento eran la demostración física de la asfixia de una joven pareja, aquí la oscuridad cerrando los planos más de lo que son por sí mismos,y la extensión de las escenas,transmiten esa sensación de un peso que se cierne continuamente sobre los personajes .  Sin embargo,el tramo final depara una sorpresa. Suwa no espera al final para establecer de modo concluyente que la empresa que ha emprendido en la filmación es imposible. Hace que la actriz la note y la exprese en primera instancia,mediante la huída,el escape del territorio de la filmación,y después lo explicita él mismo en el abandono del proyecto. Es justamente en ese momento,cuando el film recupera luminosidad, vuelve a abrirse a los espacios y se libera del aprisionamiento al que lo sometía la idea caprichosa de sostener un guión. Y es allí también cuando "H/Story" logra convertirse en lo que buscaba ser: no una remake de "Hiroshima mon amour",sino en la traslación de los aspectos básicos de su historia al presente.
"H/Story" es una película árida, que incluso desafía continuamente la idea del placer ante la pantalla. Y no porque se obstine en negarse a ser complaciente, sino porque consigue convertir  aquello que ocurre con los personajes involucrados en la filmación, en la propia película. Transmite al espectador el mismo fastidio que atraviesan los personajes, pero con la posterior necesidad de repensarla como experiencia inusual.  De volver a ella comprendiendo finalmente que no es lo mismo una película alrededor del fastidio que una película fastidiosa. 

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